miércoles 7 de marzo de 2012

Peatonalización del Albayzín


Nunca una zona patrimonial recibe con aplausos la peatonalización. Es una acción que no convence a nadie de primeras. Posteriormente, sí. Ocurrió con la peatonalización de algunas calles del centro de la ciudad de Granada hace ya algunos años: los comerciantes y los residentes, la población en general también, pues tenía la cultura de llegar al centro en coche, se adaptó a la nueva situación poco a poco.

Los beneficios, en parte y con el paso del tiempo, son mayores que los perjuicios. Claro que se ponen en marcha soluciones que impiden mejorar la movilidad, como la instalación de parking en el centro o que todo el tráfico de autobuses discurra por Avenida Constitución, Gran Vía, Reyes Católicos y Fuente de las Batallas. Esto supone que la búsqueda de soluciones más globales sean hoy difíciles y, de seguro, cuando se propongan alternativas el debate será encarnizado como suele suceder en Granada.

Pero el Albayzín es diferente. El barrio tiene una especial orografía, lo que le convierte en un casco histórico singular y, por tanto, las medidas peatonales deben tener en cuenta dicha singularidad. Primero porque la pérdida de población es constante, segundo porque no existen medidas fiscales, técnicas, culturales…, que favorezcan la llegada de nuevos residentes con un poder adquisitivo medio-alto que permita la adquisición de un inmueble y su rehabilitación junto con iniciativas públicas que intervengan en el mantenimiento de la población más indefensa, normalmente personas mayores que viven en régimen de alquiler. Esta pérdida de población conlleva la pérdida de comercio y la ausencia de equipamientos y espacios públicos que fomenten la cohesión social. A todo ello se une la cortedad de miras del actual Equipo de Gobierno del PP, ya que favorece el desarrollo de actividades económicas casi con carácter exclusivo para hoteles.

El turista acude a los lugares para ver piedras, para contemplar la Alhambra, pero también para vivir las piedras en simbiosis con sus habitantes. De modo que sin población, sencillamente, el turismo dispondrá de camas hoteleras a mogollón, pero decidirá no acudir una segunda vez si es que decide venir a un espacio muerto.

Por eso la peatonalización de la Carrera del Darro, que es deseable, ha generado tanta polémica entre los residentes, entre los taxistas, entre los entendidos en asuntos patrimoniales, etc., con el Ayuntamiento y las asociaciones de vecinos que han apoyado este plan improvisado de nuestro alcalde del PP, Torres Hurtado.

Y las polémicas surgen cuando no se piensa en los residentes, cuando imponemos una imagen idílica desde fuera de un barrio eterno a conservar. Para que se me entienda, esto supone la expulsión sin más de los residentes, y no por cuestiones religiosas, como se vistió la cosa hace siglos, pero sí políticas, como casi siempre suele suceder.

¿Qué hay detrás de esta peatonalización?

Un ascensor, un pedazo de ascensor como la copa de un pino.

Una visión mercantilista de un barrio histórico. Sin más.

viernes 2 de marzo de 2012

Sándor Márai y la decadencia


A veces necesito pasar a otra cosa aunque sea por unas horas. La campaña electoral, el activismo en el Ayuntamiento, el mundo que parece caerse, las reformas laborales para crear nuevos parados, y un largo etcétera de causas, necesitan también de un breve distanciamiento.

El mundo europeo, la civilización europea forjada con las revoluciones burguesas y el humanismo, encontró, como en otros puntos del esta vieja Europa, hombres y mujeres de talento. Ahí encuentro a Sándor Márai, un novelista burgués, humanista, amante de la libertad y, por tanto, alejado del nazismo y del comunismo bolchevique. Nacido en Hungría, me recuerda a nuestro Manuel Chaves Nogales.

Acabo de terminar su autobiografía, Confesiones de un burgués, editadas por Salamandra.

He tardado algo así como un año en leerlo. Por una u otra razón siempre encontraba un libro más apetitoso. Así que lo abandonaba visible pero arrinconado.

No podía entender por qué cada página me resultaba tan brillante, tan bien escrita. La pulcritud de la palabra cuando esa palabra es precisa. Ahí radica su belleza.

Pero hay más. Está el recuerdo. El recuerdo de cada página, de los ambientes descritos, de la decadencia de una clase política infectada por el totalitarismo, de una clase social, la burguesía, envuelta en la putrefacción, el sexo descarnado, la droga como un escape a dicha decadencia, el despilfarro desenfrenado...

Y daba igual que la lectura se demorara varios meses. Abría el libro y con la primera línea recordaba perfectamente en dónde me había quedado. Es decir, un poder para evocar maravilloso.

Creo que en el fondo he sentido este tiempo un gran desprecio ante tanta decadencia. La necesidad de huir de ese libro, de verdades que te hacen daño, de reflexiones que, día a día, estamos viviendo.

Cuando todo está perdido, tenemos dos opciones, sólo dos, tirarnos en brazos de quien nos quiere salvar, como los nazis en el momento histórico del autor cuando se siente que no tenemos remedio, o bien, apostar por la actitud cívica, por la responsabilidad, por el arte, por el cultivo intelectual y por la libertad.

Es un libro más que recomendable, la verdad.

domingo 26 de febrero de 2012

Sobre la Azucarera y el AVE (II) y la sorpresa del Alcalde


Hasta el diario local IDEAL parece posicionarse a favor de mantener la estación del AVE en la actual ubicación en Avda. Andaluces. El artículo de Alejandro V. García en GRANADA HOY no tiene desperdicio (http://www.granadahoy.com/article/opinion/1187109/manager/la/azucarera.html#.Tz42WxSsywI.facebook) como tampoco la voz autorizada del arquitecto García de los Reyes, que colaboró en la redacción del POTAUG (http://granadablogs.com/gr-arquitectos/2012/02/21/la-estacion-del-ave-y-la-deconstruccion-metropolitana/). Sendos artículos dejan claro, por un lado, que una empresa decide la ubicación de la estación de una ciudad para lucro personal y, por el otro, la ruptura de consenso de las instituciones en asuntos clave como la movilidad metropolitana e incluso el propio diseño del futuro metropolitano.
Es decir, puede decirse, que el alcalde de Granada, el Sr. Torres Hurtado, ningunea el futuro de Granada y de los municipios del cinturón confundiendo liderazgo institucional con ordeno y mando.
Ahora, el propio alcalde, anuncia una sorpresa. No sabemos cuál es. Lo de la Azucarera se convirtió, parece ser, en un burdo rumor, en una estratagema para anunciar una buena nueva que la Ministra de Fomento, Ana Pastor, verá con buenos ojos.
Ya sabemos que la empresa propietaria de los terrenos de la Azucarera le pide al Ayuntamiento el pago de 21 millones de euros por no prosperar el convenio urbanístico que el que fuese concejal de urbanismo, Nino García Royo, -que pronto se sentará en el banquillo de los acusados por otro asunto urbanístico-, firmó con ellos en el mandato 2003-2007.
No sabemos cuál será la promesa del alcalde para que estén tan callados después de que éste cambiara de parecer de la noche a la mañana pues acogió el proyecto de la Azucarera con igual rapidez con que la ha desdeñado.
La protección del Valle del Darro, expediente que está incoando la Consejería de Cultura a través del Patronato Alhambra supone la protección de lo que acertadamente llama el Plan Director del munumento como Territorio Alhambra.
El viernes pasado, en sesión de Pleno, el PP aceptaba una moción del PSOE para que se iniciaran los trámites para solicitar a la UNESCO la declaración de Patrimonio Mundial de la Humanidad.
IU, en Pleno, se preguntó por los beneficios que tenía dicha declaración con esa manía de estar a mal con el PSOE constantemente.
Es fácil de adivinar. Cuanta mayor protección demos al Sacromonte, al Valle del Darro, al Territorio Alhambra, más difícil será la escabechina que supondría que la ciudad creciera hacia el este. Sería un atentado ecológico, patrimonial, paisajístico y cero valor añadido para una ciudad histórica. La conservación, para quien no quiera entender, para quien piense en términos especulativos, o inocentes, a esta ciudad le sale barata y le reporta pingües beneficios en forma de turismo y todo lo que esta industria conlleva.
Y por qué me voy al este si de lo que hablamos es del noroeste (La Chana, la Azucarera, Bobadilla...)
Porque el alcalde quiere sacar la estación del centro de la ciudad para utilizarla como excusa para el crecimiento de la ciudad por estas latitudes. Y lo quiere hacer rompiendo los acuerdos políticos existentes a cualquier precio. Piensa en un crecimiento especulativo inmediato. Ya.
Por su cabeza no pasa un crecimiento sostenible que cualifique nuestra ciudad. Por el camino perderá Granada porque dañará nuestra industria turística y comercial. Pero es que Torres Hurtado, -agroderechista-, sólo sabe pensar así.
Anunciará un nuevo maná que a este país y, por ende, a esta ciudad, sólo le ha traído desempleo y la caída de un sector económico como es el de la construcción, aunque resulte paradójico.

Por qué calla la empresa de la Azucarera.
En los actuales terrenos de la estación de RENFE, en los talleres de la Avda. Andalucía, ¿serán ellos los promotores y en la Azucarera se plantarán bloques de pisos como champiñones?
Hay terreno para el mencionado parque en la actual estación. Que es la promesa para colectivos sociales afines al PP que piden parques en función de lo que dicta Sebastián Pérez, presidente del PP y de la loable Diputación, -otrora miserable porque la gobernaban los malditos socialistas-.
No se olviden pues, de los terrenos que circundan el Centro de Transportes de Mercancías, los miles de metros de Área de Reserva de Bobadilla.
¿La construcción sobre plano ha vuelto? ¿Y el crédito de los bancos para construir y para los futuros compradores de pisos?
Desde luego, los chaneros que hubiesen pensado que la estación del AVE iba a representar beneficios para el barrio, van dados.
Y por último. Del debate para acercar granadinos a la Alhambra, de que no entren por los túneles del Serrallo, humo. No volveremos a hablar de ellos mientras exista el asunto ESTACIÓN DEL AVE.
Sacar la estación de la ciudad es facilitar el transporte de viajeros por autovía. Y esos turistas llegarán desde Málaga volando, como quien dice, se subirán en un bus y entrarán por dichos túneles.
Tal vez se beneficie una empresa de autobuses. Los hoteles, la hostelería de Granada, el comercio de cercanía del centro ciudad, cero.
Y yo que cada vez que miro a Torres Hurtado me recuerda más al pocero de Seseña.

lunes 20 de febrero de 2012

Sobre la Azucarera y el AVE (I)


A ver si consigo ser breve, ordenado, espequemático:
A mitad de los años 80, un poco antes, Ávila Rojas compra la azucarera de Bobadilla (Chana) por algo más de 100 millones de pesetas.
Durante años, y ya con el PGOU del año 85 aprobado, intenta el promotor desarrollar proyectos en este espacio. Ninguno residencial porque se trata de un suelo industrial.
En el año 2001 se aprueba un nuevo PGOU en el Ayuntamiento gobernado por el PSOE, IU y PA. Se redacta un Plan Especial con el objetivo de poner en valor la azucarera, a través de un proyecto cultural y comercial. Ayuntamiento y Ávila Rojas firman un convenio urbanístico, pero el socio inversor se echa atrás en el último momento porque los estudios de movilidad no garantizan la viabilidad de la intervención. Además, acaba de abrirse Kinépolis, y los estudios de viabilidad económica no son tampoco favorables por falta de mercado para tanto centro comercial.
En el asunto de la movilidad, destaca como inconveniente la vía del tren y una acequia descubierta que transcurre por Bobadilla. Problemas de movilidad es la razón que adujo el alcalde para no poner el ferial en esta zona. "Allí no coge tanto coche".
Corre el año 2003-2004, y ya con el Gobierno del PP en el Ayuntamiento, se sabe que este proyecto no prosperará.
Llega también el caso Malaya, todo el asunto de Marbella en el que Ávila Rojas se ve envuelto.
Vende estos terrenos a una empresa por 21 millones de euros. En algo más de 20 años, un mismo terreno multiplica exponencialmente su valor. ¡Qué país tan rico somos!
Según me cuentan, el comprador vuelve a vender los terrenos de la Azucarera por 31 millones de euros, no sé si a las pocas semanas o a los pocos meses. ¡Qué bancos tan generosos, tan precavidos!, ¡qué notarios tan al cuidado de no contribuir con la burbuja inmobiliaria!
Se plantea un nuevo Plan Especial para solventar el anterior convenio urbanístico no resuelto. Problemas, líos con el entonces concejal de urbanismo, Nino García Royo (el mismo que pronto se sentará en el banquillo de los acusados por un presunto delito urbanístico). El concejal se cabrea y se plantea expropiar los terrenos con un agente urbanizador.
Todo el mundo se enfada y nada se soluciona.
Llega la crisis, se acaba la alegría del crédito fácil. Imagino que los bancos, ahora, querrán recuperar el dinero de la hipoteca ante la nada que allí existe. Nada, nada, es un decir, existe lo que existió siempre, una antigua fábrica, con un valor patrimonial determinado pero corren malos tiempos para la conservación del patrimonio por la situación de crisis. Así que paso este asunto por alto. Que cada cual juzgue si la conservación es capaz de generar dinero o no, si lo mejor no es plantear soluciones residenciales que nos han metido de lleno en la crisis de forma aguda en nuestro país. ¡Más madera para una máquina de vapor enferma!
Digo que, tal vez, agobiados por la hipoteca, los promotores por arte de birlibirloque proponen que sobre un terreno de su propiedad se instale la estación del AVE. El alcalde del PP, de la noche a la mañana, ve este asunto con buenos ojos y, encima, es más barato porque no habrá que soterrar el tren a su paso por La Chana. Mejor imposible.
Está claro que un ayuntamiento hace obras, proyectos, vendiendo suelo público. Ni con crisis, ni sin crisis, un ayuntamiento tiene ingresos propios para afrontar determinadas obras públicas. Los promotores son fundamentales, tienen que contribuir en la construcción de la ciudad. Asumen riesgos de capital, compran, construyen y venden, con cargo a crédito normalmente, y es justo que obtengan beneficios. Pero salvo excepciones y en general, los promotores de este país han comprado, construido y vendido con una voracidad y ambición fuera de todo sentido común, ayudados en gran medida por los bancos.
En el caso de la Azucarera, me pregunto, si la ciudad de Granada con el alcalde a la cabeza, no querrá salvar a esta empresa privada dueña de los terrenos de esa voracidad y ambición ahora que los bancos no son tan amigos de prestar dinero tan alegremente.
Insisto, los promotores son necesarios, aquí en Granada y en cualquier ciudad de nuestro país, pero estaría bien que los granadinos y granadinas no tengamos que pagar sus malos negocios porque los que nos hipotecaríamos entonces seríamos todos.
Ya seguiré con la segunda parte.

miércoles 18 de enero de 2012

Ventas de este mundo


Muerte y vida de las grandes ciudades podría ser el subtítulo de la ciudad de Granada. Quizá parecido a lo ocurrido en otras ciudades a lo largo y ancho del país, pero ya dice el dicho que mal de muchos consuelo de tontos.
Arenas ha declarado que eso de la economía sostenible son pamplinas. Quizá no le falte razón, porque la economía sostenible no deja de ser una paradoja: el capital crece sin límite, esa es su esencia, y es precisamente la contradicción del sistema lo que lo hace insostenible. Yo prefiero hablar de sostenibilidad porque no hemos sido capaces más que de analizar los males e intentar mitigarlos, no siempre con éxito. Y cuando digo hemos, me refiero a todo el movimiento de progreso de este Planeta: los ecologistas, los partidos de izquierda, los antropólogos aplicados, etc.
Países emergentes como Brasil, como India, como China, han apostado por la productividad para mejorar la calidad de vida de los habitantes de esos países a costa de la sostenibilidad.
Desde luego, el municipalismo en nuestro país, más allá de los partidos gobernantes, incluyendo a la pura IU, han prestado servicios a sus ciudadanos a través de los ingresos por aprovechamientos urbanísticos de suelo público. ¿Qué alcalde podía resistir la petición vecinal de una piscina municipal en cualquier municipio mediano de nuestro país? Vendamos, pues, esta parcela, desarrollemos este o aquel plan parcial y con los aprovechamientos hagamos piscinas, bibliotecas, ludotecas, y realicemos acciones culturales (que a las fiestas venga Bisbal y Chenoa, si en el ámbito de cultura había un hortera, o los tres tenores si había otra persona igualmente hortera). Todos vivíamos contentos, reconozcámoslo. A veces sentíamos un vértigo molesto, un reparo por la hipoteca, por el coche, por el televisor último modelo. Pero todo funcionaba. Era un derroche suculento que hoy nos asusta.
Así que nada mejor que otorgar parte de nuestra culpa hacia los políticos. Con razón, sin duda, porque les dimos la responsabilidad de gobernarnos y debieron gobernarnos no sólo desde la gestión, también desde la educación. La cultura del pelotazo volvía a ganar la partida en todos los niveles a la ética cívica.
Ahora, en Granada, vivimos una de esas consecuencias. El anterior concejal de urbanismo en este Ayuntamiento, Teniente de Alcalde, mano derecha de Torres Hurtado, se sentará en el banquillo de los acusados por la venta de unos terrenos públicos, pero no sólo municipales, sino también de titularidad estatal. Por vender, vendimos hasta lo que no era nuestro. Con el dinero de la venta se hizo el túnel en Avenida de Andalucía con Camino de Ronda por valor de 6 millones y pico de euros. Y muchas más obras millonarias. ¿Mejoró nuestra calidad de vida?
El propio alcalde llegó a ofrecerle por carta a Caja Rural 3.500 metros cuadrados de terreno público para que construyera un auditorio (y aumentar nuestro granadinismo espurio) de forma gratuita. El presidente de la entidad bancaria le recordó al alcalde en respuesta, que Caja Rural es una entidad con ánimo de lucro, que no podía aceptar. ¿Ignoraba el alcalde la ley?, ¿el primero de los granadinos?
Aquí no se queda todo. Fue esta una operación que sumó cerca de 30 millones de euros con una tramitación administrativa farragosa, extraña cuando menos.
Esta ha sido la realidad urbanística durante estos años en España. Y en Granada. La responsabilidad de la oposición está en reconocer lo que se hizo mal en general, pero también en esclarecer estos hechos y exigir que se cumpla la ley con el objetivo de que todos estemos protegidos para evitar que estas cosas vuelvan a ocurrir.

martes 3 de enero de 2012

Toma, qué toma


A sangre y fuego, como el título del libro de Chaves Nogales, año tras año, siglo tras siglo, esta ciudad, que no es ajena a nuestro pasado como país, parece incapaz de afrontar un debate tan sereno como serio sobre nuestra propia historia, sobre nuestro pasado cultural. Con la carne desgarrada, con los colmillos sacados, sólo cabe imponer la Verdad de los hechos sobre el resto de Verdades, todas con mayúsculas, todas aguerridas, todas a vida o muerte, todas a sangre y fuego.

Este es el caso del día de la Toma. ¡Cuidado, no escribas de este asunto!, ¡pasa de puntillas, sobre todo ahora que eres concejal! Los próceres locales que escriben la Historia, la Verdad, te sacarán los ojos, te llamarán traidor, te tirarán desde la Torre de la Vela. Pero a mí esa Torre me suena a 091, respondo. Ya estás muerto, ya deberás guardar silencio siempre, ya te señalarán con el dedo de por vida. ¡Incauto!, peor, ¡incauto traidor!

Fue un hecho histórico, gritan desde aquel lado. Es sólo un rito, habla la mayoría silenciosa. No, la mayoría silenciosa no habla de ritos, simplemente, pasa; pasa de largo, pasea por las calles. Es una manipulación histórica, ideológica, franquista, gritan desde el otro lado.

Los que saben del tema, los que mandan de Verdad, esmoquin incluido, cerrarán los ojos ante los tirantes y las camisas azules, ante las banderas preconstitucionales (¿qué significará preconstitucional?, ¿sangre y fuego?, ¿matanza, subordinación, dictadura, asesinato, tiempo de idilio, paz eterna, pureza de la raza, Iberia católica, apostólica y romana, -no, Iberia católica, apostólica y española?). Se comparará con atisbos de indiferencia las diferencias de los “radicales” de un lado y de otro. “Si preconstitucionales son las del Águila Imperial, preconstitucionales son las banderas de Andalucía con una estrella roja sobre blanco”. Y así, de un plumazo, lamentaremos que pocos granadinos y granadinas se atrevan a pisar la Plaza del Carmen con sus hijos para celebrar “este hecho histórico” por miedo a recibir un salivazo, una regañina, qué digo, una arenga patriotica, bien españolista, bien independentista (¿qué significará independentista?, ¿siglo XX?, -qué tiene que ver 091 con todo esto-). O peor, un puñetazo en la cabeza como recibió el periodista de Radiogranada, Carlos Ramiro: por insolente trabajador de radios enemigas de la España Aeternam.

No hay más público este año que otros. Sí hay más público este año que otros. ¿Una persona más o menos, cientos de ellas más, legitima “este hecho histórico”?. ¡Masón!; peor, ¡moro!; peor todavía, ¡socialista!; pésimo, ¡ambiguo!

Esta ciudad consciente del poder económico que representa la Alhambra deja morir el Albayzín pero se despedaza inútilmente cada 2 de Enero por un pasado que fue, precedido por otro y así hasta el Concilio de Nicea I, donde ya se decidió el futuro de esplendor de Granada, se diseñaron los libros Plúmbeos y un santo patrono de mentirijilla . Por eso, en la Catedral, el oficiante de turno, ese día, en nombre de Dios habla de “Apocalipsis o Cristianismo”. No hay más. O lo uno o lo otro; el orden moral es lo que tiene, que se impone y punto. Ya sé, pensarán que soy un hereje. Mi credo es mío, en él hay Dios, hay cristianismo, pero vivo en un Estado laico, y así creo que debe ser. En paz con los hombres, en guerra con mis entrañas.

Parece, pues, que es incompatible la celebración de un hecho histórico desde el balcón del Ayuntamiento con otros actos que pongan sobre la mesa valores como la convivencia, la tolerancia, la democracia, el debate intelectual sobre nuestra historia local, sobre los ritos locales, sobre lo que supuso para bien, para mal, la Toma del Reino de Granada.

No deberíamos ir. Sí deberíamos ir. De ello se nos acusa a los concejales socialistas. Otro debate eterno: Súmate de una vez a la Verdad. Aléjate de una vez de la Verdad. De Verdad te lo digo. Todo el Mundo lo tiene claro. Laicismo o catolicismo, Victoria o Muerte, Derecha o Izquierda. Chaves Nogales, camarada, Chaves Nogales, ¡firmes, ar!

Para el Gobierno Local del PP, que todo se quede como está. Es lo que tiene la mayoría absoluta. Otra gran Verdad. De todas formas lo mismo da, que les da lo mismo. Ellos no se equivocan nunca. Son infalibles de nacimiento.

Amén, hasta el año que viene. Una última cosa, ¿esta realidad enfrentada no es la tónica del día a día de esta mi Granada?

miércoles 21 de diciembre de 2011

Viaje con nosotros


Hoy en el Pleno de Granada nos ha degustado el Sr. Torres Hurtado, nuestro alcalde de Granada, con casi 20 minutos de explicación ante nuestra moción para aclarar el asunto del viaje a Dubai. ¡Qué buenos son los padres salesianos, qué buenos son que nos llevan de excursión!
Queridos lectores, queridas lectoras de este blog de nombre pomposo, partidista en ocasiones, raquítico en otras tantas, mío en cualquier caso: Viaje con nosotros como el título de la canción de La Orquesta Mondragón, adiós pobreza, adiós. http://www.youtube.com/watch?v=lTPqK4ZEgpk&feature=related

Viaje usted, empresario granadino con nosotros, con el Equipo de Gobierno si quiere gozar, si quiere cenar a cuerpo de rey, tutti il mondo. Bueno, tutti il mondo, no, sólo algunos empresarios: Por cien cañones por banda, viento en popa a toda vela, aquí hay negocio. Nuestro alcalde, con honores de Jefe de Estado, conoce a los más importantes (¿o quiso decir, ricos?) del globo, que tiene que ser algo más que el mundo mundial, algo inigualable. Y los embajadores españoles, cero patatero, y la Agenda Extenda de la Junta, como pasmarotes, pese a tener oficina en Dubai (¡bah, mequetrefes!). Menos mal que viene Rajoy, que llega Rajoy, que ahora todo puede ser, que ahora todo será. El PP fue, se ha hecho verbo, es eterno y el mundo no será nuestro pero a ellos les pertenece.
¡Qué suerte que el alcalde viaje gratis para abrir a los granadinos al mundo!
Empresarios del mundo, vengan a invertir a Granada, nuestro alcalde, por un almuerzo, por un billete de avión les descubrirá un espacio de negocio donde la religión no importa, donde todo depende de lograr feeling, el swing de las oportunidades. Ustedes, culturetas de izquierdas que pensaban que el PP era presa de un catolicismo rancio, provinciano, excluyente... Se equivocan, esta tierra donde el conflicto parece ser seña de identidad no mira fronteras religiosas, tal vez porque la religión imperante es la del dinero. Granadinos y granadinas, cómo pudimos estar tan ciegos, el desempleo en Granada, además de culpa de Zapatero, estaba atento a los viajes gratis de nuestro alcalde. El debate ya no es si La Toma será festivo, o el día de La Mariana. ¡Disfrácese de Jeque! Los Reyes Magos de Oriente llegan este año desde Qatar y Dubai.
Por qué no se explicó en su momento este asunto. Qué importa. Que una empresa le ha pagado un viaje al alcalde, qué importa. Lo importante era abrirnos al mundo.
Ya sabe, viaje con nosotros, el renovado hit de nuestro Equipo de Gobierno. ¡A callar! Más importante que la transparencia, que contestar en tiempo y forma a la molesta panda de la oposición, era abrir mercados a las empresas de Granada para proyectos majestuosos. Ya llega el dinero. ¡Qué digo!, ¡ya ha llegado!, no lo perciben ustedes todavía, pero está aquí, circulando entre nosotros.